. . . Alma mía. Déjame ser en ti. Mira a través de mis ojos. Contempla las cosas que has creado. Mira... cómo brillan...




日本からの手紙 2 nihonkara no tegami

 

Santôka

 

Hola mis queridos compañeros.

Ayer anduve tras la pista de Santôka. Casi tuve que hacer más millas que él. No os podéis hacer idea de lo complicado que fue encontrar los dos lugares relacionados con él que hay por aquí.
Hou-on-zen-ji está en el centro de Kumamoto. ¡Un laberinto! Callejuelas, santuarios shinto, izakaya (tabernas diminutas), aparcamientos, puentes, hasta cementerios. Todo el típico abigarramiento de las ciudades japonesas. Y los sempiternos cables eléctricos rasgando el cielo (aquí no están subterráneos y a veces parece esto las Barranquillas). Bueno, al fin di con él. Es donde Santôka se ordenó bonzo. Me sobrecogió el silencio del atardecer, allí entre las tumbas budistas y las estatuas de Kannon y Jizō.

Y el murmullo de la ciudad justo al otro lado, fuera. O quizá era yo y el templo los que estábamos fuera de alguna parte. No había nadie. El musgo y las hojas de momiji. Y un haiku de Santôka en una gran piedra. Decía algo de takuhatsu y flores. Takuhatsu es mendigar, creo. Para un monje zen es pura compasión aunque parezca raro para nosotros. Bueno no es el momento de liarme con el zen.








El otro lugar es Mitori-kannon-do. Allí estuvo Santôka viviendo casi un año y medio. El abad no le preguntó ni su nombre cuando lo recogió después de un intento de suicidio. Eso dicen. Yo lo creo. Está en un lugar llamado Ueki. ¿Sabéis dónde Dios pegó las tres voces? Pues un poco mas allá. El sitio es famoso por la batalla de Tabaruzaka durante las guerras civiles de la era Meiji. Bueno de eso me enteré después en el ayuntamiento de allí :)


IMG_1422 El templo está en lo alto de una colina abarrotada de momiji, bambú, sauces y árboles de los que ni siquiera conozco el nombre. Sobrecoge por lo solitario. El silencio es interior, quizá, no sé. Había una brisa que a veces movía los árboles y hacía caer las hojas. Hasta llegar arriba hay que subir escaleras de piedra que aún datan de la época en que estuvo Santôka. Están bordeadas de estatuas budistas. Entreveradas entre las hojas uno no sabe si crecieron allí como un árbol mas. Forma parte de la naturaleza la pura naturaleza del budismo. Y el santuario shinto también cerca, como casi siempre. El agua, los árboles, se divinizan con las cuerdas de paja de arroz que hay aquí y allí. Y la brisa sigue soplando.


Para mi sorpresa había una caja donde poder dejar un haiku. Allí improvise lo mejor que pude (bastaba estar en silencio) y dejé uno en nombre de Hojas en la Acera, No-Michi, Anaku... y todos los locos haijines que soñamos en castellano.
Saqué mi omikuji (papel con oráculo) y llamé a buda, o al kami, con la soga frente al templo. Junté las manos y escuché.


IMG_1420

IMG_1460 IMG_1451 IMG_1453 IMG_1434 IMG_1443 IMG_1477


Y después me di la vuelta y seguí mi camino.



PD. Disculpad el rollo pero es que me lío..... Las fotos son algunas porque hice tropecientas. Tengo que dejar ya el ordenador y voy a toda mecha. No da para más esto de tiempo, que estoy en Japón :)

Cuidaossss
Sayonara

 


No comments:

Post a Comment